Gaza: ¿geopolítica de la imposición?

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Medio Oriente enfrenta una reconfiguración geopolítica que pone en evidencia la fractura ética y política del «orden internacional» mientras se institucionaliza la violencia colonial. Fuente: CEID.


El espacio geopolítico mesoriental se ha caracterizado por su inestabilidad. Las guerras han abundado y la presencia de actores extrarregionales ha sido una constante. Las dinámicas y reconfiguraciones de la región tienen como eje básico las contradicciones entre Israel, los palestinos e Irán. Para Tel Aviv, la cuestión palestina e Irán constituyen un problema existencial. Esta percepción justifica su política de seguridad en la región.

En ese contexto, los sistemas de alianzas, la actuación de las potencias, incluyendo las regionales, y de los organismos internacionales, devienen definitorios en los acontecimientos del área y a nivel internacional. En ese ámbito sobresale la alianza Estados Unidos-Israel. Durante el año 2025 el debilitamiento del eje de la resistencia y la tensión y acciones militares contra Irán, entre otros, han ocasionado cambios que trascienden las fronteras locales. Pero, sobre todo, la política de Washington hacia Medio Oriente, con foco en Gaza.

La aprobación del Plan de Paz impulsado por Estados Unidos y la creación de la Junta de Paz reflejan las nuevas realidades del sistema internacional en crisis, que se expresan en la imposición de nuevas fórmulas de arreglo y el menosprecio hacia los mecanismos de gobernanza internacional. Estamos en presencia de una paradoja; propuestas que se presentan como planes de paz, pero no garantizan esta última, sino que más bien refuerzan los intereses y las formas de hacer de una de las partes.

[…] el debilitamiento del eje de la resistencia y la tensión y acciones militares contra Irán, entre otros, han ocasionado cambios que trascienden las fronteras locales. Pero, sobre todo, la política de Washington hacia Medio Oriente, con foco en Gaza.

Precisamente la postura y acciones (que podrían calificarse como limitadas, insuficientes y, en ocasiones, contradictorias) por parte de organismos multilaterales, Estados y sociedad civil frente a la tragedia en Gaza y las soluciones propuestas, revelan que lo que ocurre en la región no es solo un problema local. En la práctica, es la expresión de una crisis con implicaciones globales, que cuestiona los valores, principios, normas y reglas básicas que debería sostener la vida y el orden internacional. Las soluciones adoptadas ante la mirada del mundo, incluyendo la aprobación de organismos internacionales, expresan lo que podríamos calificar como de ruptura del paradigma civilizatorio.1

Gaza 2025: la Riviera

Cuando Donald Trump arribó en segunda vuelta a la presidencia de Estados Unidos tuvo una visión reveladora. Su país se haría cargo de la Franja de Gaza para convertirla en la «Riviera de Oriente Medio». «He visto una foto de Gaza, es como una enorme zona de demolición», «Hay que reconstruirla de otra manera. Gaza, es una ubicación fenomenal… junto al mar, con el mejor clima. Todo es bueno. Se pueden hacer cosas maravillosas con ella». «No quiero ser un sabelotodo. Pero la Riviera de Oriente Medio podría ser algo magnífico». «Con Estados Unidos controlando ese territorio», «por primera vez habrá estabilidad en Oriente Medio. Y los palestinos, o las personas que ahora viven en Gaza, vivirán maravillosamente en otro lugar».

Netanyahu lo calificó de «audaz» y coincidió en que Israel y Estados Unidos tenían una «estrategia común». Como resume Gil:2 «Dos millones de desplazados forzosos. El control de Estados Unidos. La desaparición del Estado palestino como horizonte. Y el marco de los acuerdos de Abraham como brújula geopolítica, que establece la normalización de las relaciones con Israel. Así son los planes que tiene la Casa Blanca para la llamada “Riviera de Oriente Medio” en Gaza, la fase posterior al genocidio israelí en la Franja».

Parece que Trump no tenía memoria, o simplemente obviaba entonces todo lo acontecido anteriormente en esa región, donde Estados Unidos, como aliado número uno de Israel, había sido parte protagónica de los sucesos, pero, sobre todo, veía el área como un «paraíso» para hacer negocios; la tragedia y sus consecuencias no entraban en sus visiones.

El plan enfrentó el rechazo de países y organizaciones, sobre todo del Medio Oriente, pero: «Más allá de sentar una postura clara, las distintas declaraciones evitaron cargar en exceso contra Trump, en un claro interés en no quemar puentes con el líder republicano»3. Incluso los líderes palestinos evitaron atacar a Trump. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, aseveró que «los derechos legítimos de los palestinos no son negociables» y que Gaza es «parte integral» de Palestina.

Mientras, «las palabras de Trump fueron recibidas con entusiasmo entre los políticos israelíes (…) se describió la visita de Netanyahu a Washington como “muy exitosa, superando nuestras expectativas y sueños» (…), mientras movimientos de colonos radicales han pedido implementar de inmediato «la visión de Trump»4. De momento la propuesta quedó ahí. Comenzaba una visión y un quehacer que buscaba imponer un estilo y reglas propias que, aunque encontró rechazo, a la larga no enfrentó una resistencia significativa. En ningún momento se mencionaron resoluciones, acuerdos o compromisos precedentes. Parecería que era un nuevo —y terrible— comienzo. No sólo para Gaza, pero allí sería el ensayo.

Plan de paz

Entre el anuncio de la Riviera-Balneario al plan de paz y su firma, Israel continuó el genocidio. No importaba ni cómo ni quién; parecía que no se violaba nada, se asesinaban a líderes, todo estaba permitido. El mundo observaba. En esos momentos se desarrollaron algunas protestas y manifestaciones de apoyo a Gaza, pero «no pasaba nada», era necesario eliminar el peligro existencial. Se había repetido tantas veces que se daba por sentado: Hamás era el responsable de todo, Israel solo respondía y se defendía.

Donald Trump anunció el plan de paz para Gaza el 29 de septiembre de 2025 y el 13 de octubre de 2025 se firmó en Sharm L-Shyik en Egipto5. El presidente de Estados Unidos afirmó que su plan para poner fin a la guerra en Gaza podría ser uno de los días más importantes en la historia de la civilización y que podría traer «la paz eterna a Oriente Medio»6. Entonces, Gaza se convirtió en laboratorio de las acciones y forma de hacer del gobierno de Trump.

Del acuerdo pudiera destacarse, en primer lugar, que no tiene en cuenta ninguna resolución o precedente, ni siquiera los acuerdos que Estados Unidos había patrocinado anteriormente entre Israel y Palestina. ¿Paz para quién? ¿Por qué «eterna»? El documento de 20 puntos no sólo no condenó a Israel, sino que no tuvo en cuenta las causas del largo conflicto, ni la necesidad de establecer los dos Estados, ni demandó el fin de las acciones represivas y de despojo contra la población palestina en Jerusalén y Cisjordania. En la práctica, se centró en Gaza, no en Palestina. Israel lo aceptó, lo que era lógico, dado que es el gran favorecido. De esta manera, la alianza entre Washington y Tel Aviv se fortalecía.

El presidente de Estados Unidos afirmó que su plan para poner fin a la guerra en Gaza podría ser uno de los días más importantes en la historia de la civilización y que podría traer «la paz eterna a Oriente Medio». Entonces, Gaza se convirtió en laboratorio de las acciones y forma de hacer del gobierno de Trump.

Entre todos, destaca el punto nueve, que establece la creación de un gobierno provisional: «Gaza quedará bajo la administración de un “comité tecnocrático palestino, apolítico, con supervisión internacional del ‘Board of Peace’, encabezado por Donald Trump (…)». Ese organismo manejará la financiación de la reconstrucción7. El décimo establece un «plan económico de Trump para reconstruir y revitalizar Gaza» (…). El undécimo añade la creación de una «zona económica especial con tarifas preferenciales y acceso negociado con países participantes»8.

Ya se había hablado de una Riviera. ¿Se proyectaba y pretendía ahora concretar la idea con el plan de paz?

Acciones inconclusas

En el mundo, miles de personas salieron a la calle denunciando que el plan ignoraba los derechos de los palestinos, pero más temprano que tarde las movilizaciones cesaron. Mientras, algunos gobiernos lo respaldaron: Egipto, Catar y Turquía que propusieron como mediadores y expresaron apoyo a la iniciativa; otros mostraron disposición a «explorar cualquier vía de paz». Aunque algunos gobiernos y parlamentos denunciaron que el plan no garantizaba justicia ni soberanía palestina y resultó evidente la fractura entre gobiernos que apoyaban el plan y sociedades que lo rechazaban.

El acuerdo de paz no significó el fin de la violencia ni el levantamiento del bloqueo; se convirtió en un marco irrespetado por Israel, quien lo utilizó para legitimar acciones militares en Gaza y Cisjordania y restringir la ayuda humanitaria. Obsérvese que mientras se hablaba de paz se perpetuaba en la práctica el conflicto. Tal vez lo más contradictorio y revelador fue que el Consejo de Seguridad (CS) de Naciones Unidas aprobó el plan el 17 de noviembre, legitimando9 la iniciativa de Trump.

El CS dio luz verde a la Junta presidida por Trump, que se encargaría de dirigir el segundo paso del plan: daba el mandato para desmilitarizar y reconstruir a Gaza, obviando sus funciones y reconocía —y cedía su lugar— al presidente estadounidense. ¿Las Naciones Unidas demostraban así su inoperancia? En otras palabras, el acuerdo de paz no resolvió el conflicto, sino que expuso la endeblez del orden internacional, donde se firman tratados de paz que permiten que la violencia se perpetúe bajo un barniz de legalidad.

Llegó la hora de la Junta de Paz

«La junta, presidida indefinidamente por Trump, fue concebida originalmente como un organismo limitado encargado de supervisar la reconstrucción de Gaza (…). Sin embargo, su propósito se ha expandido para abordar conflictos en todo el mundo. (…) En el borrador de la carta constitutiva que se envió junto con las invitaciones a los países para que la integren, ni siquiera menciona Gaza10.

El acuerdo de paz no significó el fin de la violencia ni el levantamiento del bloqueo; se convirtió en un marco irrespetado por Israel, quien lo utilizó para legitimar acciones militares en Gaza y Cisjordania y restringir la ayuda humanitaria.

Dicho borrador describe a la Junta de Paz como una «organización internacional» que promueve la estabilidad, la paz y la gobernanza «en zonas afectadas o amenazadas por conflictos».

En el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, en enero de 2026, se celebró la ceremonia de firma de la Junta de Paz. De alrededor de 60 países invitados asistieron aproximadamente 20, principalmente de Medio Oriente, Asia y América del Sur. En la práctica, esta se presenta como una iniciativa para consolidar el alto el fuego en Gaza y, de acuerdo con Trump, podría extenderse a otros conflictos globales. Así, es Trump quien establece la norma, mientras son pocas las voces que se oponen a esta «solución».

Ideas iniciales

Desde la llamada «Riviera de Medio Oriente» hasta el Plan de Paz y la Junta de Paz hay una línea de continuidad que reafirma el interés de Trump por establecer mecanismos personalizados de «solución». Un Acuerdo y una Junta que lejos de consolidar un orden regional estable, refuerzan la posición de Israel, al tiempo que muestran la desconexión entre discurso y realidad, lo que expresa la inconsistencia de la propuesta, pero también del sistema global. Gaza se ha convertido en un laboratorio donde se prueban fórmulas imperiales que normalizan la imposición en el orden global, lo que, en la práctica, confirma que la arbitrariedad se impone en el sistema internacional.

Un Acuerdo y una Junta que lejos de consolidar un orden regional estable, refuerzan la posición de Israel, al tiempo que muestran la desconexión entre discurso y realidad, lo que expresa la inconsistencia de la propuesta, pero también del sistema global.

El caso de Gaza es paradigmático: el dejar hacer a Estados Unidos frente a la comunidad internacional, acompañado por la ausencia de una protesta enérgica no solo contra el genocidio en Gaza, sino también contra las «soluciones» de Trump a dicha situación, muestran por una parte la endeblez de la postura de los gobiernos y países del mundo y, por la otra, la pérdida de valores y la fatiga, unida a la represión en algunos casos al interior de las sociedades.

En ese contexto, Medio Oriente enfrenta una reconfiguración geopolítica y pone en evidencia una fractura ética y política, con alcance mundial, que demuestra la crisis del «orden y sus normas», ahora bajo los dictados de un país que trata por todos los medios de recuperar la hegemonía perdida y que legitima un relacionamiento global que habla de paz mientras institucionaliza la violencia y la exclusión.

¿Se han agotado los paradigmas civilizatorios del sistema capitalista? ¿Hasta qué punto es ésta una geopolítica impuesta o permitida?


Referencias

1 Gaza ejemplifica la pérdida y ruptura de los valores universales que han sostenido la convivencia global.

2 Andrés Gil. «El proyecto para la “Riviera” de Trump en las ruinas de Gaza: desplazamiento forzoso para un centro turístico y tecnológico». elDiario.es, 02/09/2025, https://www.eldiario.es/internacional/proyecto riviera-trump-ruinas-gaza-desplazamiento-forzoso-centro-turistico-tecnologico_1_12570976.html.

3 Ese malabarismo lo protagonizó bien la Liga Árabe, que mostró «confianza en la voluntad de Estados Unidos y de su presidente de lograr una paz justa en la región», pero se negó a un desplazamiento que «viola el derecho internacional» y es «una receta para la inestabilidad».

4 Janira Gómez Muñoz. «Rechazo global a la “Riviera” de Trump en Gaza». La Vanguardia, 05/02/2025, https://www.lavanguardia.com/internacional/20250205/10356989/rechazo-global-riviera-trump gaza.html.

5 Texto íntegro del plan. The New York 29/09/2025, https://www.nytimes.com/es/2025/09/29/espanol/mundo/gaza-israel-cese-fuego-plan-texto.html.

6 Tom Bateman. «Análisis: cuán significativo es realmente el plan de Trump para Gaza y qué dudas genera». BBC, 30/09/2025, https://www.bbc.com/mundo/articles/c4gwj0wg4lzo.

7 Los 20 puntos de la propuesta de Trump para terminar la guerra en Gaza». Infobae, 29/09/2025, https://www.infobae.com/america/mundo/2025/09/29/los-20-puntos-de-la-propuesta-de-trump-para terminar-la-guerra-en-gaza/.

8 Ibídem

9 El Consejo de Seguridad adoptó una resolución redactada por Estados Unidos que autorizaba la creación de la Junta de Paz y una Fuerza Internacional de Estabilización en Gaza, con 13 votos a favor y las abstenciones de Rusia y China.

10 Helen Regan. «¿Qué es la “Junta de Paz” de Trump y quiénes forman parte?» CNN en español, 22/01/2026, https://cnnespanol.cnn.com/2026/01/22/mundo/junta-paz-trump-quienes-participan-trax.

  • Doctora en Ciencias Históricas por la Universidad de la Habana. Investiga sobre geopolítica; crisis y conflictos; política y religión; problemas globales en Asia, África y Medio Oriente.

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