El Comando Sur reúne en Paraguay a fuerzas especiales de 17 países de América

categorías: , , ,

Las Fuerzas Comando, el torneo militar que EE. UU. organiza desde 2004, llega a Paraguay junto con 17 países. Detrás de la competencia deportiva, se infiltra algo más: la interoperabilidad, las «nuevas amenazas» y el alineamiento estratégico con Washington. Fuente: Diario Red


Entre el 24 y el 28 de agosto se desarrolla el ejercicio Fuerzas Comando, que organiza todos los años el Departamento de Guerra de Estados Unidos. Este año Paraguay cumple el rol de hospedar la actividad, en la que participan equipos de fuerzas de operaciones especiales de 17 países. Su carácter deportivo es un rasgo un poco pintoresco, desplazado por diferentes capas de significación geopolítica: algunas de coyuntura y otras como tendencias de mediano plazo, muy instaladas.

Máxima competencia anual

Los datos duros dicen que se trata de un torneo que EE. UU. promueve desde 2004, de forma rotativa por diferentes países aliados. La de 2026 en Paraguay es la edición número 20. Su lema es “El que se prepara gana”. Compiten delegaciones de Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú y Estados Unidos. El medallero histórico es liderado por el campeón vigente, Colombia, que ganó en trece oportunidades.

La reseña oficial del Comando Sur especifica que la actividad “se lleva a cabo bajo la responsabilidad del Comando de Operaciones Especiales (SOCSouth, por sus siglas en inglés), en estrecha colaboración con el país anfitrión”. SOCSouth es el comando que integra y coordina, en el ámbito geográfico-político del Comando Sur, las fuerzas especiales de las diversas ramas militares de Estados Unidos.

Especiales

“Las operaciones especiales abarcan el uso de pequeñas unidades en acciones militares directas o indirectas centradas en objetivos estratégicos u operativos. Requieren unidades que combinen personal especializado, equipamiento, entrenamiento y tácticas que superen las capacidades habituales de las fuerzas militares convencionales”, define la propia organización.

En SOCSouth confluyen los Raiders, que pertenecen al Cuerpo de Marines; los Boinas Verdes y el Regimiento de Rangers, del Ejército;  los SEALs, de la Marina de Guerra; y el Equipo de Control de Combate y los Pararescue Jumpers, de la Fuerza Aérea, entre otros grupos comando. Cada una de estas unidades de élite tiene sus particularidades, de acuerdo a la rama en la que despliega sus actividades. La función esencial del SOCSouth es integrar las diferentes capacidades específicas en operaciones concretas. Por eso es un comando conjunto unificado, el máximo nivel de coordinación. Esto incluye la formación y la acción.

La presentación oficial explica sin rodeos su ocupación principal: es el comando “responsable de planificar y ejecutar operaciones especiales en toda América Central, América del Sur y el Caribe”. Aunque su sede principal está en la Base Aérea de la Reserva de Homestead, en Florida, “su área de responsabilidad abarca 31 países y 12 dependencias y áreas de soberanía especial, donde viven más de 522 millones de personas”. Su fin: “alcanzar los objetivos de seguridad nacional de Estados Unidos, responder a crisis, mejorar la preparación de los combatientes y promover la estabilidad regional mediante una postura de paz a través de la fuerza”. En su misión, el SOCSouth plantea tres objetivos fundamentales:​ “Planificar y ejecutar planes de campaña. Dirigir y controlar a las Fuerzas de Operaciones Especiales desplegadas. Responder a situaciones de crisis”. La aparición de este último concepto y la falta de precisión sobre la naturaleza de esas eventuales situaciones de crisis no es casual.

Las operaciones especiales abarcan el uso de pequeñas unidades en acciones militares directas o indirectas centradas en objetivos estratégicos u operativos. Requieren unidades que combinen personal especializado, equipamiento, entrenamiento y tácticas que superen las capacidades habituales de las fuerzas militares convencionales…

Nuevas amenazas

El tránsito del siglo XX al primer cuarto del siglo XXI fue el de la instalación de “las nuevas amenazas” como hipótesis principal de la guerra. En ese contexto, creció la importancia relativa de las llamadas “fuerzas especiales”. Las nuevas amenazas es un concepto plural, amplio e impreciso, que engloba situaciones muy diferentes: el terrorismo, el narcotráfico, eventos climáticos extremos, conflictos sociales y todo tipo de enfrentamientos irregulares, en general contra grupos civiles, vinculados de alguna manera a objetivos de interés de seguridad nacional para EE. UU.

Luego del triunfo en la Guerra Fría, Estados Unidos impulsó este concepto híbrido e impreciso, para adjudicar y adjudicarse un rol que involucra a las fuerzas armadas del continente. Así, las amenazas no tradicionales comenzaron a formar parte de los debates en el ámbito de la OEA y en otros foros de intercambio con gobiernos y fuerzas militares y de seguridad del resto del continente.

Este proceso, trabajado de forma continua por las distintas administraciones a lo largo de este primer cuarto de siglo, tomó un impulso mayor en el segundo gobierno de Donald Trump, por la importancia que concede al “hemisferio occidental” la Estrategia de Seguridad Nacional publicada en noviembre de 2025. En el caso de Paraguay, además, la presidencia de Santiago Peña consolidó una línea estratégica de cooperación entre ambos países, basada en la integración de las tareas de defensa y la seguridad y en la “interoperabilidad”, el concepto de moda en los ejercicios que impulsa el Comando Sur en diferentes escenarios de la región.

Las nuevas amenazas es un concepto plural, amplio e impreciso, que engloba situaciones muy diferentes: el terrorismo, el narcotráfico, eventos climáticos extremos, conflictos sociales y todo tipo de enfrentamientos irregulares, en general contra grupos civiles, vinculados de alguna manera a objetivos de interés de seguridad nacional para EE. UU.

Laboratorios de interoperabilidad

El gobierno de Paraguay exhibe con orgullo los vínculos que lo enlazan con EE. UU. y su primer anillo de alianzas. Es habitual que el propio Peña se exprese en el sentido de destacar este alineamiento. “Fortalecimos nuestra relación estratégica con los Estados Unidos, que está en su mejor momento como socio de confianza en seguridad, defensa e inversiones”, indicó a principios de julio de 2026, en su tercer informe de gestión ante el Congreso nacional.

No le falta razón al presidente cuando presume de las políticas concretas que atan a Paraguay a la estrategia de EE. UU. Estas vienen desde lejos, pero han tenido un salto cualitativo en los últimos meses.

Entre muchos otros actos de Estado, en diciembre de 2025 los cancilleres de ambos países firmaron el acuerdo SOFA, que permite la operación y otorga inmunidad a las tropas norteamericanas en Paraguay. El acuerdo es el primero de su tipo en América del Sur y fue calificado por Tommy Pigott, vocero del secretario Marco Rubio, como “histórico”. Luego de ser ratificado en el Congreso, en marzo de 2026 fue promulgado por Peña.

En sintonía, los ministros de Exteriores, Seguridad y Defensa y las fuerzas bajo su mando se cuadran con convicción.

Foto / Equipo de prensa de la Dirección de Comunicación Social de las Fuerzas Militares de Paraguay

Más que un juego

El ejercicio Fuerzas Comando es uno de los “compromisos importantes” para la SOCSouth. De acuerdo a lo que informan las cuentas del Comando Sur en las redes digitales, además de la competencia en sí “al mismo tiempo se celebra un seminario de altos mandos que reúne a los principales líderes de operaciones especiales […] para abordar las redes de amenazas transnacionales críticas y sus importantes implicaciones para la defensa y la estabilidad regionales”.

Para los altos mandos paraguayos también es relevante. En una entrevista con una radio local, Fredy Roberto Oviedo Cáceres, coordinador operativo de Fuerzas Comando 2026, señaló: “No es una simple competencia. Es un evento donde se forja la interoperabilidad entre las unidades de élite”.

Oviedo Cáceres, que es el comandante de las Tropas Especiales del Ejército, planteó también que se espera “congeniar, compartir experiencias entre las fuerzas especiales de los distintos países, con vistas a los problemas que tenemos en la región, como por ejemplo el narcotráfico, el crimen organizado, el crimen transnacional y otros más”. La intención, aseguró, es “que todas las fuerzas de élite de los países participantes tengan la experiencia y los lineamientos necesarios para intervenir, en caso de necesidad”.

  • Periodista y corrector. Participó en diversos procesos de edición, formación, investigación y comunicación. Actualmente escribe para diferentes medios y dirige Litoral Estudio, donde impulsa proyectos transmedia. Corrector y editor del GT-INPI.

Suscríbete a nuestro Newsletter

Recibe directamente en tu correo todos los artículos, cursos, videos, eventos, publicaciones y otras novedades de El Monitor.

Thank you for subscribing!

Please check your email to confirming your subscription.

Descubre más desde El Monitor

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo