Ucrania y la Unión Europea: diplomacia en fase de escalada

categorías: , ,

La Unión Europea se debate entre aprovechar la percepción de debilidad rusa o seguir endureciendo las sanciones y la guerra a la espera de una posición de fuerza con la que poder imponer los términos de la negociación. Fuente: Diario Red


En fase de escalada y con la parte ucraniana y occidental convencida de que se ha producido un cambio de rumbo, la guerra de Ucrania pasa por un momento de parón del proceso diplomático, que se había iniciado en 2025 a iniciativa de Estados Unidos con la ingenua creencia de que resolver el conflicto rusoucraniano sería tan sencillo como acabar las ocho guerras que Donald Trump afirma haber terminado. El jueves, en un breve encuentro con Sergey Lavrov en los márgenes de la cumbre de ASEAN, Marco Rubio insistió en la disponibilidad estadounidense de reanudar los contactos para poner fin a esta guerra que considera “sin sentido”, “si las condiciones y los factores han cambiado para hacerlo posible”.

Dificulta la reanudación de la diplomacia la convicción de ambas partes de la posibilidad de conseguir sus objetivos por la vía militar, evitando así las concesiones que implicaría un acuerdo de compromiso. Casi un año después de la fugaz visita de Vladimir Putin a territorio estadounidense para reunirse con Donald Trump, el Kremlin sigue aferrándose a ese “entendimiento de Alaska” que jamás se concretó y que quedó difuminado apenas dos días después de aquella cumbre, cuando Volodymyr Zelensky visitó la Casa Blanca escoltado por un amplio grupo de jefes de Estado y de Gobierno de los países europeos y la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen.

Los aliados europeos de Zelensky transmitieron a Trump su rechazo a un acuerdo entre Washington y Moscú, idea que Steve Witkoff recuperó fallidamente a finales de año con una hoja de ruta que ponía negro sobre blanco el planteamiento con el que Estados Unidos aspiraba a resolver el conflicto: paz y garantías de seguridad para Ucrania a cambio de los territorios de Donbás aún bajo control ucraniano. El fracaso de esa opción, rechazada por Kiev y las capitales europeas, que consideran que Ucrania merece una “paz justa” que no debe asentarse sobre esos parámetros, ha llevado a un bloqueo continuado del que la mediación estadounidense no ha sabido escapar. Desde hace semanas, tanto Kiev como Moscú anuncian contactos para la visita de Steve Witkoff y Jared Kushner, el equipo negociador de cabecera de Donald Trump, viaje que no se ha producido por el momento. El miércoles, a pocas horas de la reunión Lavrov-Rubio, Volodymyr Zelensky manifestó en una conversación telefónica con los enviados de Trump la voluntad de Ucrania de reanudar los contactos, un mensaje que repitió el jueves la parte rusa.

Agotada la vía estadounidense y rechazados otros aspirantes a la mediación como Brasil y China, el único actor con capacidad de intervenir en el conflicto es la Unión Europea, que estos meses se ha planteado su posición negociadora en el conflicto ucraniano

La aparente apertura de Rusia y Ucrania a la diplomacia esconde la incompatibilidad de los planteamientos negociadores de los dos países. Mientras Moscú aspira a una negociación que resuelva el conflicto y dé lugar a un alto el fuego definitivo, la tregua y una reunión a tres son prerrequisitos de partida para Kiev. El jueves, Zelensky insistió en que esa cumbre trilateral entre los presidentes de Estados Unidos, Rusia y Ucrania podría producirse en otoño, un titular llamativo que no refleja un plan, sino un deseo y una herramienta de presión al Kremlin.

La incapacidad de Estados Unidos de encontrar soluciones para desbloquear el proceso y las dificultades para lograr una hoja de ruta sobre la que negociar deja herida de muerte esa vía de negociación cuyo único resultado positivo han sido los intercambios de prisioneros y de cuerpos de soldados caídos en el frente. Agotada la vía estadounidense y rechazados otros aspirantes a la mediación como Brasil y China, el único actor con capacidad de intervenir en el conflicto es la Unión Europea, que estos meses se ha planteado su posición negociadora en el conflicto ucraniano.

La UE, la diplomacia y los términos de negociación

Desde que Estados Unidos pasara de ser suministrador de asistencia militar a Ucrania a vender a los países europeos armas para enviar a la guerra, la Unión Europea ha reforzado su posición como principal soporte de Kiev. Además de primera proveedora de Ucrania, la UE es también la principal sancionadora de Rusia. El jueves, Bruselas anunciaba el vigesimoprimer paquete de sanciones y sugería que comenzaba el camino hacia el vigesimosegundo, una política de aumento sostenido de la presión económica a la que se suma la militar.

Desde el punto de vista europeo, la guerra aérea y el efecto de las sanciones han minado la capacidad rusa para luchar con garantías, lo que ha producido un cambio en el escenario bélico, que a su vez implica unos términos de negociación que no se corresponden con el planteamiento de Estados Unidos. En mayo, Ángela Merkel recomendaba a la Unión Europea no limitarse al suministro de armas a Ucrania e insistía en que Bruselas no estaba utilizando su potencial diplomático. Desde la ruptura de las negociaciones de Estambul, Kiev y las capitales europeas han trabajado sobre la base de luchar hasta conseguir una posición de fuerza en la que negociar con una Rusia en situación de debilidad y poder imponer unos términos mucho más draconianos de los que Moscú aspira a conseguir tanto en materia de territorios como de seguridad.

Coincidiendo con el momento en el que, desde Kiev y Bruselas, se ha comenzado a insistir en que Ucrania ha recuperado la iniciativa y está ganando la guerra, medios como Financial Times informaron sobre la apertura de un canal de diálogo supuestamente secreto entre la UE y el Kremlin a iniciativa de Antonio Costa. El presidente del Consejo de Europa, que no causa en Moscú el rechazo que provoca Kaja Kallas, se presentaba como un potencial interlocutor en un diálogo que había solicitado el propio Volodymyr Zelensky. El planteamiento ucraniano pasa por endurecer la guerra al máximo para minar la capacidad rusa de responder a los ataques aéreos, impedir así avances territoriales y aumentar la presión económica para hacer insostenible para el Kremlin seguir luchando. Ucrania busca así conseguir lo que no logró con la contraofensiva de 2023: obligar a Rusia a acudir a una mesa de negociación en la que tenga que aceptar los términos que se le ofrezcan. El hecho de que Zelensky haya apelado a una figura de la UE que el Kremlin podría ver como aceptable indica que Kiev considera que ese momento está cerca o ha llegado ya.

La respuesta de algunos países de la Unión Europea es aún más representativa. Aunque los contactos no se concretaron más allá del tanteo inicial, los medios recogieron días después el malestar que habían producido en varias capitales europeas. Al igual que Rusia, cuyo ministro de Asuntos Exteriores calificó públicamente las llamadas al Kremlin de “uso de la diplomacia para tapar ambiciones expansionistas”, también Alemania, Francia y el Reino Unido rechazaron los contactos. Días antes, los embajadores de los tres países habían visitado el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia con una oferta menos tentadora, que fue entendida en Moscú como un ultimátum.

Alemania, Francia y el Reino Unido vuelven a poner sobre la mesa la integridad territorial y dejan abierta la puerta a la OTAN, algo que Rusia solo puede aceptar tras una derrota militar, política y económica que está lejos de producirse

El E3 presentó a la diplomacia rusa su comunicado del 7 de junio, que recuperaba las exigencias planteadas un año antes. Los países europeos se congratulaban de los éxitos ucranianos, reafirmaban su voluntad de continuar apoyando a Kiev, ratificaban su voluntad de mantener inmovilizados los activos rusos retenidos en la UE e insistían en que cualquier acuerdo ha de salvaguardar los intereses europeos. En sus dos puntos clave, el documento exigía un alto el fuego inmediato y el uso de la línea del frente como punto de partida de una negociación en la que se precisa que “las fronteras internacionales no deben modificarse por la fuerza” y se insiste en que “es preciso respetar el derecho soberano de Ucrania a elegir sus propias disposiciones de seguridad y alianzas”. En otras palabras, Alemania, Francia y el Reino Unido vuelven a poner sobre la mesa la integridad territorial y dejan abierta la puerta a la OTAN, algo que Rusia solo puede aceptar tras una derrota militar, política y económica que está lejos de producirse.

La apertura de diferentes canales de comunicación de la UE con el Kremlin no responde a la voluntad de rescatar a Estados Unidos de un proceso diplomático en el que no ha sido capaz de avanzar. Puede que la iniciativa de Costa buscara aprovechar lo que se percibe —probablemente de forma excesivamente optimista— como un momento de mayor debilidad relativa rusa, pero el rechazo de las tres grandes potencias europeas occidentales sugiere que, para quienes marcan el rumbo de la política continental, la continuación de la guerra hasta lograr una posición en la que imponer los objetivos máximos sigue siendo prioritaria.

Las posiciones maximalistas se arriesgan a dejar exhaustos a los dos bandos antes de llegar a una negociación en esta guerra de destrucción mutua de infraestructuras, buques de carga y ahora incluso gasolineras. En el caso de la Unión Europea y el Reino Unido, el riesgo es volver a esperar demasiado para iniciar un verdadero proceso diplomático, como hicieran en el otoño de 2022 tras las derrotas rusas de Járkov y Jersón, cuando la situación rusa era objetivamente endeble, hasta conseguir una posición de fuerza negociadora que nunca acaba de llegar.

  • Magíster en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Miembro de Geopolitikaz. Investiga sobre revoluciones en el mundo postsoviético; relaciones Rusia-Estados Unidos-Unión Europea; conflictos bélicos en el mundo postsoviético; Sur de Asia; Guerra Fría.

Suscríbete a nuestro Newsletter

Recibe directamente en tu correo todos los artículos, cursos, videos, eventos, publicaciones y otras novedades de El Monitor.

Thank you for subscribing!

Please check your email to confirming your subscription.

Descubre más desde El Monitor

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo