Fidel Castro y la Operación Carlota: el Stalingrado negro de África Austral

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El internacionalismo cubano, bajo la dirección de Fidel Castro, representó una síntesis entre el principio ético revolucionario, la estrategia de sobrevivencia y la lucha antiimperialista, consolidando a la Revolución cubana como referencia para los movimientos del Tercer Mundo.


El presente artículo analiza el legado de Fidel Castro en el contexto de las revoluciones africanas, haciendo énfasis en la participación cubana en Angola, especialmente durante la Operación Carlota (1975-1991) y en la decisiva batalla de Cuito Cuanavale (1987-1988). El artículo demuestra cómo el liderazgo de Fidel Castro fue fundamental para el éxito de la misión internacionalista que garantizó la independencia de Angola y que contribuyó a la liberación de Namibia y al fin del régimen de Apartheid en Sudáfrica. El análisis evidencia que el internacionalismo cubano, bajo la dirección de Fidel Castro, representó una síntesis entre el principio ético revolucionario, la estrategia de sobrevivencia y la lucha antiimperialista, consolidando a la Revolución cubana como referencia para los movimientos del Tercer Mundo.

La participación de Cuba en los procesos de liberación nacional del continente africano constituyó uno de los capítulos más extraordinarios del siglo XX. Entre 1975 y 1991, cerca de 425 mil cubanos voluntarios sirvieron en Angola para defender al país, recientemente independizado, contra múltiples invasiones del régimen racista sudafricano, apoyado por Washington y otras potencias occidentales. 

Esta epopeya, denominada Operación Carlota, fue la mayor misión de solidaridad internacional realizada por la Revolución cubana. La batalla de Cuito Cuanavale, en particular, representa el punto culminante de la misión, siendo descrita por Nelson Mandela como “un hito en la historia de lucha por la liberación de África Austral” (Mandela, 1991). 

En 2026 celebramos el centenario del nacimiento de Fidel Castro. Pero más que una simple efeméride, esta fecha nos invita a revisitar su legado. En un mundo marcado por crisis sistémicas y ofensivas neocoloniales e imperiales, la figura emblemática del líder cubano emerge como un faro para las luchas de emancipación de los pueblos. 

Los antecedentes históricos del internacionalismo cubano 

El internacionalismo cubano no surgió con el triunfo revolucionario de 1959, pero encontró en la Revolución su máxima expresión. La vocación internacionalista del pueblo cubano está enraizada en la propia composición étnica y cultural de la isla, forjada en la resistencia y en la solidaridad. La Operación Carlota estableció un poderoso vínculo entra las luchas del pueblo negro en Cuba y la lucha anticolonial en África. Donde antes los navíos negreros traían africanos esclavizados a Cuba, ahora los descendientes de aquellos que rompieron las cadenas regresaban a la tierra de sus ancestros para contribuir a la independencia angoleña.   

En el siglo XIX, 2.957 combatientes extranjeros de más de cuarenta nacionalidades se integraron en las filas mambisas durante las guerras de independencia de Cuba, siendo las figuras más conocidas el general Máximo Gómez (proveniente de República Dominicana) y Henry Reeve (proveniente de Estados Unidos), más conocido como “El inglesito”. Reeve posteriormente daría nombre a las brigadas médicas voluntarias. Los cubanos también participaron en las luchas emancipatorias en América Latina del lado de Simón Bolívar. “Decenas de cubanos se incorporaron como combatientes internacionalistas al ejército libertador de Simón Bolívar en la campaña bélica para expulsar al colonialismo español de las tierras de Nuestra América (González Santamaría, 2020). 

La Operación Carlota estableció un poderoso vínculo entra las luchas del pueblo negro en Cuba y la lucha anticolonial en África

En el siglo XX, cerca de mil voluntarios cubanos lucharon en las Brigadas Internacionales durante la guerra civil española (1936-1939) contra el fascismo de Francisco Franco, en la cual “dieron su vida generosa hombres del calibre y la dimensión humana de Pablo de la Torriente Brau. Esta es, a nuestro juicio, una de las más nobles y heroicas contribuciones al movimiento revolucionario mundial” (Fidel Castro, 1975). 

Pero fue a partir del triunfo revolucionario que la solidaridad internacionalista se consolidó como un principio constitutivo de la política exterior de la Revolución Cubana, teniendo en Fidel Castro a uno de sus principales impulsores y exponentes.

La epopeya cubana en África 

Uno de los capítulos más bellos de la amistad entre Cuba y África tuvo su punto de partida en 1962, cuando la isla envió armas a los argelinos para su lucha en contra del imperio francés. Al regreso, Cuba acogió a centenas de infantes huérfanos de la guerra, combinando ayuda militar por un lado y humanitaria por otro lado. En mayo de 1963, una aeronave partió hacia Argelia con 29 médicos y “por primera vez, tropas cubanas cruzaron el océano y, sin pedir permiso a nadie, acudieron al llamado de un pueblo hermano” (FIDEL CASTRO, in: SANTOS; KOLLING, 2017, p. 346).El gesto se caracterizó como el inicio de la odisea cubana por África.

Más allá de Argelia, Cuba estuvo presente en diferentes países africanos: en Congo-Léopoldville (actual República Democrática del Congo), en una misión bajo el liderazgo de Ernesto Che Guevara en 1965; en Guinea-Bisáu, prestando asesoría militar al Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) de Amílcar Cabral entre 1965 y 1974; en Mozambique, apoyando al Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO) y en Etiopía, entre otros. Esa presencia consolidó a Cuba como un actor relevante en el continente africano, estableciendo las bases para una misión de gran envergadura en Angola (Santos, 2020). 

El internacionalismo cubano, bajo el liderazgo de Fidel Castro, se sustentaba en tres pilares fundamentales: como principio ético revolucionario, Fidel (1975) definía al internacionalismo como “una de nuestras banderas más sagradas”; como lucha antiimperialista, apoyar a los movimientos de liberación nacional significaba enfrentar al enemigo común en diferentes frentes; y como estrategia de sobrevivencia, la solidaridad permitió a Cuba romper el aislamiento impuesto por Estados Unidos y por la Organización de Estados Americanos (OEA). Fidel sintetizó esta concepción al hacer de la solidaridad con los pueblos un pilar esencial de la política exterior de Cuba. Esa concepción distinguía el internacionalismo cubano de otras formas de cooperación, ya que implicaba el sacrificio material y humano de un país que enfrenta un cruel bloqueo económico hasta el día de hoy.  

Más allá de Argelia, Cuba estuvo presente en diferentes países africanos: en Congo-Léopoldville […] en Guinea-Bisáu, prestando asesoría militar al Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde […] en Mozambique [y] en Etiopía, entre otros

La Operación Carlota y la independencia de Angola 

La operación rindió homenaje a Carlota, una africana esclavizada de la etnia lucumí que, en 1843, lideró una rebelión contra la opresión colonial española en el ingenio Triunvirato, en Cuba. La elección del nombre fue “símbolo y homenaje a los miles de esclavos que murieron en combate o fueron ejecutados durante las primeras insurrecciones” (Fidel Castro, 2005).

En noviembre de 1975, Angola proclamó su independencia de Portugal después de cinco siglos de dominio colonial. Sin embargo, el país se zambulló inmediatamente en una guerra civil entre tres movimientos de liberación: el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) de orientación socialista, el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA) y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA). 

Frente a la ofensiva contrarrevolucionaria, el MPLA, bajo el liderazgo de Agostinho Neto, solicitó ayuda cubana para garantizar su independência. Como describió Gabriel García Márquez: “Todas estas fuerzas, con sus enormes recursos económicos y militares, estaban listas para cerrar en torno de Luanda un círculo irresistible” (Márquez, 2007). La respuesta fue inmediata. En noviembre de 1975, Fidel Castro tomó la decisión de enviar tropas cubanas a Angola, una elección que pondría a la propia Revolución cubana en riesgo. 

La Operación Carlota movilizó cerca de medio millón de cubanos, entre civiles y militares, a lo largo de dieciséis años, de los cuales más de 2 mil cayeron en combate. Cuba, un país pequeño, con recursos limitados y bajo bloqueo económico, desplegó la mayor parte de su defensa militar para defender Angola sin ningún interés material. Así definió Fidel Castro el significado de aquella misión: 

Nosotros no perseguimos ningún interés material, y es lógico que los imperialistas no lo entiendan, porque se guían por criterios exclusivamente chovinistas, nacionalistas, egoístas. ¡Estamos cumpliendo un elemental deber internacionalista cuando ayudamos al pueblo de Angola! (Fidel Castro, 1975).

Al completar la misión, Fidel declaró: “Nuestros combatientes iniciaron el regreso a la patria con la frente en alto, trayendo consigo únicamente la amistad del pueblo angolano, […] la satisfacción del deber cumplido y los restos gloriosos de nuestros hermanos caídos” (2005). La Operación Tributo, nombre dado a la misión de repatriación de los restos mortales de los caídos (1989), realizada el 7 de diciembre de 1989, es la prueba del altruismo con que Cuba arriesgó su propia existencia al lado del pueblo angolano. 

La batalla de Cuito Cuanavale: el Waterloo del Apartheid

En noviembre de 1987, el conflicto angolano alcanzó su punto crítico. Las fuerzas armadas sudafricanas rodearon a las mejores unidades en Cuito Cuanavale, una pequeña localidad en la provincia de Cuando Cubango. El régimen del Apartheid, apoyado por Estados Unidos, lanzó la ofensiva final con sus poderosas fuerzas de infantería, moderna aviación de combate, tanques y artillería, con la previsión de dar el golpe de gracia al gobierno del MPLA. La ofensiva hacía parte de una estrategia más amplia orquestada por Washington para debilitar al MPLA (Visentini, 2012). 

Fidel, con su sabiduría y capacidad estratégica, tomó la decisión que redefiniría la geopolítica de África Austral. “En un esfuerzo titánico, pese al serio peligro de agresión militar que también se cernía sobre nosotros, la alta dirección política y militar de Cuba decidió reunir a las fuerzas necesarias para asestar un golpe definitivo a las fuerzas sudafricanas” (2005).

La ofensiva fue concebida personalmente por Fidel Castro en una estrategia de dos frentes, como si se tratase de los movimientos de un boxeador. El objetivo no era solo defender Cuito, sino expulsar a las Fuerzas de Defensa Sudafricanas de Angola de una vez por todas. Cuba detendría la ofensiva sudafricana en aquella región y después atacaría en otra dirección, “como el boxeador que con la mano izquierda lo mantiene [al oponente] y con la derecha lo golpea” (Gleijeses, 2013). 

La estrategia consistía en: a) reforzar la resistencia en Cuito Cuanavale para atraer al grueso de las fuerzas enemigas, b) lanzar una ofensiva paralela en el sudoeste de Angola, amenazando directamente a Namibia. “Un río de unidades y de medios de combate cruzó rápidamente el Océano Atlántico” (Fidel, 2005), con 55 mil soldados cubanos. Fidel coordinó directamente la ofensiva desde La Habana, lo que evidencia el elevado grado de implicación de la conducción de la Revolución cubana y del proprio Fidel, como artífice de esta bellísima victoria sobre el Apartheid. La batalla se extendió de noviembre de 1987 a marzo de 1988. 

Las contundentes victorias en Cuito Cuanavale, y sobre todo el avance fulminante de la potente agrupación de tropas cubanas en el suroeste de Angola, pusieron punto final a la agresión militar extranjera El enemigo tuvo que tragarse su habitual prepotencia y sentarse a la mesa de conversaciones (Fidel Castro, 2005). 

Foto / Juventud Rebelde

El 23 de marzo, las fuerzas sudafricanas lanzaron su último gran ataque, que fue definitivamente detenido por las fuerzas cubano-angolanas. Más allá de la dimensión estratégica, la decisión de Fidel revelaría una dimensión ética: la lucha contra el Apartheid era, como él mismo definió en 1975, el espíritu internacionalista es la esencia de nuestros ideales revolucionarios

La derrota forzó a Sudáfrica a aceptar la Resolución 435 de la Organización de las Naciones Unidas. Los Acuerdos de Nueva York, firmados el 22 de diciembre de 1988, establecieron la retirada de las tropas sudafricanas de Namibia y el cronograma para la retirada de las fuerzas cubanas de Angola (Santos, 2020). Namibia conquistó su independencia el 21 de marzo de 1990. El Apartheid en Sudáfrica entró en una crisis irreversible, culminando en la liberación de Nelson Mandela en 1990 y en las primeras elecciones democráticas en 1994. 

El reconocimiento del papel de Cuba y de Fidel Castro vino de las voces más autorizadas de la lucha contra el Apartheid. Nelson Mandela, recién liberado, viajó a Cuba para agradecer personalmente al pueblo cubano: “¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituye una victoria para toda África! […] ¡Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale, nuestras organizaciones no hubieran sido legalizadas! […] ¡Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberación del África Austral! (Mandela, 1991). 

Fidel, con la humildad que lo caracterizaba, respondió: 

Lo que nosotros no hemos dicho, porque nos lo impide la elemental modestia, lo ha expresado él aquí con infinita generosidad, recordando que nuestros combatientes hicieron posible mantener la integridad y alcanzar la paz en la hermana República de Angola; que nuestros combatientes contribuyeron a la existencia de una Namibia independiente; él añade que nuestros combatientes contribuyeron a la lucha del pueblo de Sudáfrica y del ANC; él ha dicho que la batalla de Cuito Cuanavale cambió la correlación de fuerzas y abrió posibilidades nuevas. […]” (Fidel Castro, 1991). 

Sam Nujoma reconoció el papel decisivo de Fidel Castro en la solidaridad internacionalista cubana con los pueblos africanos, afirmando que el apoyo brindado por el pueblo cubano fue ofrecido “de tal forma y a tal escala que jamás seremos capaces de retribuir” (NUJOMA, 2016).

Oliver Tambo, combatiente anti-Apartheid y presidente del Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés), acuñó la expresión que inmortalizó el significado de la batalla de Cuito Cuanavale: el “Waterloo del Apartheid”, en alusión a la derrota de Napoleón Bonaparte en 1815. La batalla rompió el mito de la invencibilidad del régimen racista y propició su colapso, marcando un punto de inflexión en la lucha que liberó al continente del flagelo del Apartheid, como afirmó Mandela. 

El Apartheid en Sudáfrica entró en una crisis irreversible, culminando en la liberación de Nelson Mandela en 1990 y en las primeras elecciones democráticas en 1994

Las misiones de solidaridad en Angola y otros países representaron la cancelación de una deuda histórica con el pueblo africano. “Cientos de miles de cubanos, de todos los colores, emprendieron la “ruta del esclavo” en sentido contrario, para combatir, junto a los pueblos africanos, el colonialismo  y el Apartheid y defender la integridad de las naciones ya independientes” (Risquet, 2022).

El legado de Fidel para nuestro tiempo histórico

La actuación de Fidel Castro en el conflicto angolano revela su excepcional capacidad como estratega militar y dirigente político. Fidel no solo coordinó el envío de tropas militares y civiles, sino que concibió la estrategia general que llevó a la victoria final. Fue el propio artífice, junto con José Eduardo dos Santos, de la concepción estratégica que garantizó el triunfo sobre las fuerzas del Apartheid en Cuito Cuanavale. Fidel demostró una profunda habilidad diplomática y alteró la geopolítica del continente africano, sin interferir en la distensión de las relaciones entre la Unión Soviética y Estados Unidos, manteniendo la autonomía decisoria de Cuba en uno de los momentos más emblemáticos de su historia. 

En 2026, al celebrar el centenario de Fidel Castro, su figura emerge como fuerza motriz para enfrentarnos a los desafíos de la actualidad. En un mundo marcado por la violencia de la guerra imperialista, el ejemplo de Fidel señala nuestro horizonte civilizatorio y el camino para la emancipación humana. El centenario de su nacimiento no es solo una ocasión para recordar su vida y sus extraordinarios logros, sino para reivindicar la vigencia de su pensamiento y su praxis revolucionaria. 

El ejemplo de Cuba en África permanece como un testimonio de la fuerza de la solidaridad y de la total convicción de que es posible cambiar el mundo. 

Al igual que los imperialistas y sus peones sufrieron en Angola las consecuencias de un Girón multiplicado muchas veces, quien llegue a esta tierra en son de guerra enfrentará miles de Quifangondo, Cabinda, Ebo, Morros de Medunda, Cangamba, Ruacaná, Tchipa, Calueque y Cuito Cuanavale (Fidel Castro, 2005).

La victoria en Cuito Cuanavale representó el punto culminante del internacionalismo cubano en África y sintetizó el legado aportado por Fidel que “ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad” (Fidel Castro, 1978). La herencia de la batalla continúa latiendo en las venas de los pueblos cubano y angolano como el Stalingrado negro que, en medio de la Guerra Fría, infligió una derrota histórica a la mayor potencia militar del continente africano, alterando definitivamente la geopolítica de África Austral. 

Que el centenario de Fidel Castro sea, entonces, un momento de reconstituir la mística revolucionaria y reafirmar el marco de referencia de nuestro horizonte socialista para concluir la tarea inacabada de la liberación de los pueblos. 


Referencias

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_____. Discurso pronunciado con motivo de la visita del Primer Ministro de Suecia, Olof Palme. La Habana, 29 jun. 1975. Cuba.cu. Disponível em: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1975/esp/f290675e.html

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_____. Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la clausura del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba. La Habana, 22 dic. 1975. Disponível em: Marxists Internet Archive – discurso de clausura del Primer Congreso del PCC

CASTRO RUZ, Fidel. Discurso pronunciado en el acto central nacional por el XXV aniversario del asalto al Cuartel Moncada, celebrado en la Ciudad Escolar 26 de Julio, Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1978. La Habana, 26 jul. 1978. Disponível em: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1978/esp/f260778e.html?utm_source=chatgpt.com 

CUBA. Ministerio de Relaciones Exteriores. Fidel Castro: Practicamos nuestra solidaridad con hechos, no con bellas palabras. Por Abel González Santamaría. Cubaminrex, 13 ago. 2020. Disponível em: https://cubaminrex.cu/es/node/3048

Gleijeses, Piero (23 de marzo de 2013). Cuito Cuanavale: la batalla que terminó con el Apartheid. Granma. disponible em: https://www.granma.cu/granmad/2013/03/23/nacional/artic05.html

Nujoma, Sam. Acceptance speech by His Excellency Dr. Sam Nujoma, Founding President and Father of the Namibian Nation, on the occasion of the conferment of the Mehdi Ben Barka Solidarity Order by the Organization of Solidarity of the Peoples of Africa, Asia and Latin America (OSPAAAL). Havana: 30 Sept. 2016. Disponível em: https://samnujomafoundation.org/wp-content/uploads/2021/01/OSPAAAL-Acceptance-speech_by-HE-Dr-Nujoma-30September2016.pdf?utm_source=chatgpt.com 

Mandela, Nelson. Discurso de Nelson Mandela el 26 de julio de 1991. Rebelión, 6 dez. 2018. Disponível em: https://rebelion.org/discurso-de-nelson-mandela-el-26-de-julio-de-1991/

RISQUET, Jorge. Con África en la memoria. Havana: Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, 16 fev. 2013. Disponível em: https://misiones.cubaminrex.cu/es/articulo/con-africa-en-la-memoria

Santos, Judite (2020). O Internacionalismo Proletário e a Revolução Cubana. Dissertação (Mestrado). Programa de Pós-graduação Integração da América Latina, Universidade de São Paulo, São Paulo.

_____; Kolling, Jorge Edgar (orgs.). Fidel e a Revolução. São Paulo: Expressão Popular, 2017.

Sánchez, Iroel (23 de marzo de 2021). El Waterloo del apartheid. Granma. https://www.granma.cu/mundo/2021-03-23/el-waterloo-del-apartheid-23-03-2021-01-03-36 

Visentini, Paulo Fagunde. As Revoluções Africanas. São Paulo: Editora Unesp, 2012.

  • Doctoranda en Historia Económica y Magíster en Integración de América Latina por la Universidad de São Paulo (USP). Integrante del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, responsable del sector de relaciones internacionales.

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